Entre todos los tipos de vinos, hay muchos tipos conocidos y muy consumidos, pero sabemos cuándo debemos utilizar cada uno de ellos para disfrutar mejor de los platos y del sabor del vino?
Entre los muchos tipos de vinos, está el tinto, el blanco, el rosado… y de éste, vamos hablar ahora.
El vino rosado tiende a ser un poco color tinto, pero tira más hacia el rosa. Pudiendo incluso tener tonalidades. Del rosa, rosa oscuro, incluso tirando hacia el color morado. ¿De qué depende? Del tipo de uvas que se utilice para fabricarlo.
En cuanto al tipo de vino rosa, hay muchos tipos…es un “Mundo” bastante complejo. A grandes rasgos podemos decir que se encuentra el vino rosado: blush. Este nombre se lo dan en América, donde llaman al vino rosado vino blush o vino rosé.
También peculiar y poco conocido, es el nombre de vino naranja. Se le da este peculiar nombre por su colorido y su tonalidad anaranjada. Realmente se realiza con uvas blancas, pero por la maduración y el tipo, tiende a quedar un tono anaranjado. De ahí que se le de este nombre o incluso, se le conozca como vino ámbar.
Por lo tanto, el vino rosado tiene muchas tonalidades y variaciones. Desde el rosa más pálido, casi translúcido, pasando por rosas, tonalidades naranjas, incluso violetas (por ejemplo los lambruscos tienden a tener esta tonalidad). Todo es debido a los tipos de uvas que se utilicen para la producción, los aditivos y las técnicas con las que se elaboren los vinos.
Para elaborar este tipo de vino, hay tres maneras: por contacto con los hollejos, por mezcla o bien por sangrado. EL nombre de sangrado no es otra cosa que una técnica en la fermentación. El contacto con los hollejos es una técnica mucho más primaria: se aplastan las uvas, se prensan y se descartan los hollejos. Por último, la mezcla, se refiere a cuando se mezclan el tinto y el blanco. No es muy frecuente pero el vino de Champaña sin ir más lejos, se hace así.








